El lenguaje corporal de los perros

Italiano, inglés, alemán, árabe, japonés… muchos hemos aprendido idiomas más o menos difíciles para poder entendernos con amigos o, sencillamente, para cuando viajamos al extranjero. Y es, sin duda, una experiencia fantástica. Pero, ¿hemos aprendido el lenguaje de nuestros perros?. ¿Entendemos lo que nos transmiten a través del lenguaje canino?.

El lenguaje corporal de los perros

Sí, los perros nos hablan todo el tiempo, solo que en vez de con palabras lo hacen con el cuerpo. La comunicación canina es un tema complejo pero muy interesante y sin duda vale la pena adentrarse en él por la gratificante recompensa que supone aprender a entender a tu perro.

 

El lenguaje corporal de los perros es en realidad muy parecido al de las personas, ya que funcionamos según mecanismos psicológicos similares. Aprender comunicación canina podría ser incluso más fácil que entendernos con muchas personas, ya que los perros pueden parecer contradictorios a veces, pero generalmente son tremendamente expresivos y además, ¡no mienten!.

Y, hablando de expresividad, una de las partes clave de su anatomía a la hora de entender lo que les pasa es su elocuente cola.

El lenguaje de la cola de los perros

Aprender lo que tu peludo siente y padece a través de este vital apéndice es tan apasionante como aprender el idioma hablado en el último país extranjero visitado. Lo primero que hay que tener claro es que, para entender de verdad a nuestro perro, no podemos interpretar los movimientos de su cola de forma aislada del resto del cuerpo y hay que fijarse también en su postura, mirada, sonidos, movimiento de las patitas y demás (en todo se integra el mensaje completo).

Además, y aunque está científicamente comprobada la existencia de una pautas generales, cada raza tiene sus particularidades y diferencias. Podría decirse que hablan el mismo idioma pero usando distintos dialectos. Hay muchos tipos de colas (largas, cortas, en espiral, enrolladas, en forma de penacho, etcétera) que no posibilitan la misma lectura pero vamos a darte algunas pautas generales:

– Cuando tu perro siente miedo, ansiedad o tensión, la cola suele posicionarse de forma alta y tiesa, formando noventa grados con las patas traseras; o también baja y moviéndose de forma nerviosa y lenta, con la famosa postura del rabo entre las piernas.

 

– Sin embargo, cuando tu peludo está tranquilo o feliz, la cola está relajada o suelta hacia abajo en ángulo de 45 grados, o alta pero moviéndose de forma rápida. Y, aunque algunos movimientos rápidos pueden significar ansiedad, cuando tu perro la mueve rápidamente y tiende hacia la derecha o hace movimientos circulares es porque se moría de ganas de verte. O, si lo hace mientras juega con otros perros, es porque se lo está pasando pipa.

Atención, por tanto, para no confundir cualquier tipo de movimiento de cola con la felicidad y receptividad del perro. Para evitar disgustos, siempre es conveniente evitar interpretar o tocar al perro cuando todavía no se le conoce.

De todos modos, habría que profundizar en cada caso. Antes hablábamos de las costumbres naturales de cada raza, y un ejemplo se observa en que los equilibrados pastores alemanes suelen llevar de forma natural la cola baja, y sin embargo los simpáticos carlinos siempre la portan en alto, aunque estén felices y relajados.

La comunicación canina

Porque no todo es la cola, hemos de prestar atención al resto del cuerpo y la combinación de ciertas señales:

– Congelación breve del cuerpo (falta de reacción) o congelación total, giros bruscos de cabeza, bostezos, relamerse, cejas fruncidas, mandíbulas tensas, sacudirse para liberar adrenalina, babeo excesivo, búsqueda de ayuda al dueño o encrespamiento del pelo del cuello y la columna suelen ser signos corporales de que nuestro perro está estresado o nervioso.

– El cuerpo rígido inclinado hacia adelante, sacar pecho, la boca tensa, gruñidos, mirada fija, el pelo erizado o encrespado y ladridos sin fin suelen ser algunos síntomas de que el perro está en actitud defensiva.

– Inclinar la cabeza de un lado a otro, levantar una pata delantera y cerrar la boca suele denotar curiosidad; no olvidemos que los perros son animales curiosos por naturaleza.

– Si, además de mover la cola lentamente, muestra una mirada tranquila y las pupilas pequeñas, y lame la boca a otros perros, es que se siente relajado y confiado.

– Si mueve los cuartos traseros, da saltos de alegría, se pone bizco o parpadea muy rápido, no cabe duda: tu perro está muy feliz.

Aprende a entender a tu perro

Como ves, entender a tu perro no es misión imposible. Hay incontables estudios científicos para ayudarte a hacerlo, así como grandes especialistas en comportamiento y comunicación canina deseando ayudarte a aprender el maravilloso idioma de tu mejor amigo. En cualquier caso, siempre podéis contactar con NOBLECAN para que os ayudemos a entender mejor a vuestro perro o para obtener cualquier otra información. Un idioma que, una vez aprendido, te hará más fácil la vida y feliz la convivencia con tu compañero peludo. Un lenguaje que te va a reportar felicidad, amor, ¡y algún que otro lametón!.

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Juan Carlos Castilla Elena

Fundador y director de NOBLECAN Adiestramiento canino, adiestrador, educador canino titulado con nº de licencia 08/13, etólogo canino, juez canino y miembro federado nº 919/2017 de la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales (ANACP).

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